martes, 30 de agosto de 2011

Molino de Martos, Córdoba

El 30 de Junio de 2009 la Junta de Andalucía acordó inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz los once molinos situados en el curso del río Guadalquivir a su paso por la ciudad de Córdoba
Pero me centrare hoy en el Molino de Martos; 
Entre 1236 y 1550 este molino, propiedad de la Orden Militar de Calatrava, consistió en una típica aceña medieval integrada por cinco grandes ruedas verticales que daban movimiento a cinco piedras de moler. Estas aceñas fueron sustituidas entre 1550 y 1565 por el edificio renacentista que hoy vemos, destinado a albergar diez piedras impulsadas mediante el nuevo sistema de regolfo (rodeznos horizontales instalados en pozuelos). En 1565 se añadieron a las diez piedras harineras tres batanes para el abatanado de paños de lana, ubicados en el extremo del molino. En torno a 1875 los batanes fueron sustituidos por dos grandes turbinas, cada una de las cuales daba movimiento a cinco piedras de moler harina, y un espacio destinado a almacén; a ellas pertenecen los restos que hoy subsisten en la zona del antiguo batán.
Tras agotar sus usos por el paso del tiempo, se trocaría en una especie de club para las necesidades de los bañistas. Era el sitio desde el que darse el chapuzón. Los barqueros trasladaban  desde un borde hasta otro a la gente en sus navecillas remadoras. Los ocupantes se hacían la ilusión de un viaje marítimo.
Francisco Solano Márquez Cruz, en su singular Guía secreta de Córdoba, alude al molinero Alfonso, quien auxiliaba a los en peligro de ahogarse. Fue campeón local de natación al estilo bracete. Era una garantía de que no ocurrieran desgracias, aunque, por descontado, las hubo, no obstante su intervención profesional. El peligro de las contaminaciones acuáticas acabó por abolir esta bullidora característica del paisaje de la Ribera.
En la actualidad el Molino de Martos, es una de las perlas del llamado Plan de Río, ha sido objeto de una profunda restauración de la mano del prestigioso arquitecto Juan Navarro Baldeweg, especialista, entre otras, de este tipo de construcciones con destino a la creación del  Museo del Agua.


viernes, 26 de agosto de 2011

Merida, la pequeña Romanina

Poder ver una obra de teatro en un teatro no es extraño, es lo habitual,  pero  sí que  me parece  extraordinario  cuando  ese  teatro  se ha construido  el 15-16  A.C. El tener la oportunidad  hoy día,  de disfrutar de un Patrimonio de la Humanidad de la misma manera, y con el mismo uso para el que  se construyo en su origen, no es lo habitual cuando se visita un conjunto histórico.  El sitio  es grandioso para celebrar un Festival de Teatro clásico, el más  antiguo que se celebra en la Península.

Abrumada por el lugar, la obra de teatro “Asamblea de Mujeres” no me pareció tan mala como en realidad era, no es lo que yo entiendo por “teatro clásico”. (Lo más seguro es que no entienda nada.)  Sin embargo  este escenario tiene tantas posibilidades, tantas alternativas y tantas opciones…..

La iluminación,  la capacidad de sonora del recinto,  el precioso techo que esos días tenía la ciudad, y por supuesto la inmejorable compañía,  fueron determinantes para una excelente noche. Mérida tiene la historia en la calle, en cada esquina,  la que se ve es espectacular, pero la que cuentan sus Emeritenses es todavía mejor.

En esos días no íbamos a librarnos del calor, no, pero para sofocarlo estaba la Charca, la presa romana de Proserpina, donde  pudimos chapotear como patos…y como patitos.
Lo de tener la casa al lado de la Charca, es un puntazo.
Gracias a la “familia pollo”

lunes, 8 de agosto de 2011

Graffitis

Desde hace algunos años, ciertas paredes escabrosas y abandonadas son el lienzo de inspiración de un chaval de mi pueblo, que con su ingenio las pinta y decora a su manera. Siempre llevan un mensaje, casi siempre para pensarlo. Enhorabuena.
"Guia al niño...
en su camino...
y aún siendo mayor
no se apartará
de él..."