viernes, 26 de agosto de 2011

Merida, la pequeña Romanina

Poder ver una obra de teatro en un teatro no es extraño, es lo habitual,  pero  sí que  me parece  extraordinario  cuando  ese  teatro  se ha construido  el 15-16  A.C. El tener la oportunidad  hoy día,  de disfrutar de un Patrimonio de la Humanidad de la misma manera, y con el mismo uso para el que  se construyo en su origen, no es lo habitual cuando se visita un conjunto histórico.  El sitio  es grandioso para celebrar un Festival de Teatro clásico, el más  antiguo que se celebra en la Península.

Abrumada por el lugar, la obra de teatro “Asamblea de Mujeres” no me pareció tan mala como en realidad era, no es lo que yo entiendo por “teatro clásico”. (Lo más seguro es que no entienda nada.)  Sin embargo  este escenario tiene tantas posibilidades, tantas alternativas y tantas opciones…..

La iluminación,  la capacidad de sonora del recinto,  el precioso techo que esos días tenía la ciudad, y por supuesto la inmejorable compañía,  fueron determinantes para una excelente noche. Mérida tiene la historia en la calle, en cada esquina,  la que se ve es espectacular, pero la que cuentan sus Emeritenses es todavía mejor.

En esos días no íbamos a librarnos del calor, no, pero para sofocarlo estaba la Charca, la presa romana de Proserpina, donde  pudimos chapotear como patos…y como patitos.
Lo de tener la casa al lado de la Charca, es un puntazo.
Gracias a la “familia pollo”

1 comentario:

  1. Yo también tengo una Familia de Pollos, pero musical!!

    Hace tiempo que no voy a Mérida, me gusta mucho pasear por esa ciudad... En primavera, claro.

    Na y menos, nos queda!
    Un abrazo!!

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