martes, 10 de junio de 2014

Hellé Nice “La reina del Bugatti”.


Su nombre real era Mariette Hélène Delangle y nació en 1900 en los alrededores de París.
A los dieciséis años decidió marcharse a París y allí se cambio el nombre, olvidar el pasado y trabajar como bailarina del Casino de París además de cómo modelo para postales “picantes”.
Hellé Nice tuvo bastante éxito y se convirtió en una famosa artista del Music-Hall y bailarina solista.
En 1926 se asoció con Robert Lisset con el fin de organizar espectáculos en los más famosos cabarets de Europa, acordaos que los años 20 eran los años del charlestone y el cabaret, y además comenzó a hacer diseños de moda y vestuario artístico.
Con todo esto logró hacer una fortuna y comprarse una mansión e incluso un yate.
Evidentemente era una mujer deseada y se le atribuyeron diversos romances con hombres de la relevancia de Philippe Rothschild, Jean Bugatti o el Conde de Harcourt.




En aquella época mucha gente de la alta sociedad o lo suficientemente rica, solía participar en carreras automovilísticas con mayor o menor fortuna, pero Hellé Nice enseguida destacó también en este campo.
Era una mujer que amaba la velocidad y este gusto lo satisfacía corriendo y esquiando.
Y fue el esquí lo que la apartó del baile, una lesión en una rodilla, le impidió seguir con su carrera como bailarina. No he conseguido encontrar ninguna foto de su época de bailarina o esquiadora.



De este modo decidió dedicarse al automovilismo profesional y en 1929 se inscribió en el Gran Premio Femenino de Montlhery consiguiendo un record femenino de velocidad y comenzando a labrar su fama como piloto y como “La reina del Bugatti”.


Aprovechando su fama, en 1930 decidió iniciar una gira por Estados Unidos que fue patrocinada por la agencia Williams Morris.
De este modo participó en diversas carreras en óvalos y otras pistas, hasta que un accidente la obligó a regresar a Europa.




 El accidente de Hellè Nice  en el GP de Sao Paulo de 1936
Y fue al volver a París cuando conoció a Philippe de Rothschild con el que compartió una relación sentimental durante un tiempo, pero no sólo eso, también compartieron su amor por los coches y las carreras.

Philippe ya competía con los Bugattis y le presentó a Hellé a Ettore Bugatti. El Sr. Bugatti pensó que sería una buena idea agregar a Hellé a su nómina de pilotos (vamos, como ahora…) y ella aceptó encantada, con una sola condición, no estaría relegada únicamente a las carreras femeninas, quería competir también con los hombres.


Así en 1931, a los mandos de un Bugatti Type 35C, partició en 5 carreras del Grand Prix de Francia y en el Gran Premio de Italia en Monza.
Su coche era fácilmente reconocible, era el Bugatti azul.

Mujer de escena, Hellé supo sacar provecho de su belleza y su feminidad al presentarse a competir contra los mejores hombres del volante y las masas la amaban…

Nunca llegó a ganar un GP, pero siempre estuvo ahí, luchando y compitiendo al más alto nivel contra los Nuvolari, Caracciola, Chiron, Rosemeyer…
En 1933 participó en el Grand Prix de Monza, una de las carreras más trágicas de la historia. En ella perdieron la vida tres pilotos, Giuseppe Campari, Baconin “Mario Umberto” Borzacchini y el conde polaco Stanislas Czaikowski. El grave accidente en Monza, 1933. 
En 1936, Hellé se desplazó a Brasil con el fin de participar en el Gran Premio de Sao Paulo.

La carrera comenzó bien, iba segunda tras el líder Manuel de Teffé, cuando, según se cuenta, algún espectador lanzó a la pista un fardo de paja (no había barreras de neumáticos).
Hellé llevaba su Alfa a unos 160 Km/h cuando se vio obligada a realizar una fuerte frenada, con la mala fortuna de que perdió el control del coche y se estrelló contra una de las tribunas. Murieron cuatro espectadores y unos 30 quedaron heridos, su cuerpo salió despedido del coche y fue a caer sobre un hombre, dicen que un soldado, él murió a causa del impacto, pero ella sobrevivió.

Las imágenes son escalofriantes…
El Alfa de Hellé tras el accidente en Sao Paulo
Pasó tres días en coma y a los dos meses recibió el alta. A raíz de esto se convirtió en una heroína del país y muchas niñas llevan su nombre, Helenice o Elenice.


En 1937 intentó volver a la competición, pero, por falta de apoyos financieros, no pudo participar en la legendaria Mille Migllia, y en el prestigioso Gran Premio de Trípoli, sólo pudo participar en la carrera femenina organizada por Lubricantes Yacco, formando equipo con Claire Descollas, Odette Siko (capitana del equipo) y Simone des Forest.

Lograron establecer 10 records mundiales y 15 internacionales de velocidad en la clase C, recorrieron más de 32.000 Km. y lograron el record de 10 días y 10 noches, a una velocidad media de 139,99 Km/h. El coche se llamaba “Claire” en honor a Claire Descollas que tuvo que abandonar (al final Vettel no es tan original )
En 1938 y 39, Hellé estuvo compitiendo en Rallyes a la espera de volver al equipo Bugatti, pero Jean Bugatti tuvo un accidente probando un 57C y llegó la Segunda Guerra Mundial.
Hellé pasó la guerra en Niza junto a uno de sus amantes y cuándo esta acabó se presentó al primer Rallye de Montecarlo, en 1949.


En la presentación del evento Louis Chiron la acusó de haber colaborado con la Gestapo y su carrera automovilística y su vida social tuvieron un abrupto final.
Cómo se ha demostrado más tarde, estas acusaciones no tenían ningún fundamento y menos viniendo de Chiron que compitió alegremente con el equipo Mercedes-Benz durante los tiempos del nazismo y bajo la enseña de la Svástica.
A raíz de estas acusaciones Hellé y sus logros deportivos, quedaron casi borrados de los registros, sus amigos y amantes la abandonaron, se arruinó y acabó sus días bajo la caridad de una organización de auxilio para artistas.
Murió en Niza, sola, con un nombre supuesto para ocultarse, en 1984.
Sus cenizas se enviaron a su hermana a Sainte-Mesme, cerca de donde nació y están allí, sin que se mencione su nombre verdadero ni casi su nombre artístico, Hellé Nice.
Las acusaciones de Louis Chiron nunca se pudieron demostrar y la escritora Miranda Seymour, autora de la biografía de Hellé Nice, llegó a preguntar a las autoridades alemanas al respecto. Hellé Nice nunca fue una agente de la Gestapo, mientras que Chiron fue utilizado como propaganda del régimen junto con su coche del equipo Mercedes para probar la superioridad racial, mientras que su competidor René Dreyfus, judío, no podía superarle.

1 comentario:

  1. Saludos desde Uruguay. Gracias por rescatar la figura admirable de esta mujer, que fue brillante como piloto y antes, como artista y empresaria. Vi un homenaje de un programa britànico de autos donde se la menciona y se muestra uno de los autos con los que compitiò, el Bugatti type 35. Un abrazo. Heber Luis

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