Su nombre
real era Mariette Hélène Delangle y nació en 1900 en los alrededores de París.
A los dieciséis años decidió marcharse a París y allí se cambio el
nombre, olvidar el pasado y trabajar como bailarina del Casino de París además
de cómo modelo para postales “picantes”.
Hellé Nice tuvo bastante éxito y se convirtió en una famosa artista del
Music-Hall y bailarina solista.
En 1926 se asoció con Robert Lisset con el fin de organizar espectáculos en los
más famosos cabarets de Europa, acordaos que los años 20 eran los años del
charlestone y el cabaret, y además comenzó a hacer diseños de moda y vestuario
artístico.
Con todo esto logró hacer una fortuna y comprarse una mansión e incluso un
yate.
Evidentemente era una mujer deseada y se le atribuyeron diversos romances con
hombres de la relevancia de Philippe Rothschild, Jean Bugatti o el Conde de
Harcourt.
En aquella
época mucha gente de la alta sociedad o lo suficientemente rica, solía
participar en carreras automovilísticas con mayor o menor fortuna, pero Hellé
Nice enseguida destacó también en este campo.
Era una mujer que amaba la velocidad y este gusto lo satisfacía corriendo y
esquiando.
Y fue el
esquí lo que la apartó del baile, una lesión en una rodilla, le impidió seguir
con su carrera como bailarina. No he conseguido encontrar ninguna foto de su
época de bailarina o esquiadora.
De este modo
decidió dedicarse al automovilismo profesional y en 1929 se inscribió en el
Gran Premio Femenino de Montlhery consiguiendo un record femenino de velocidad
y comenzando a labrar su fama como piloto y como “La reina del Bugatti”.
Aprovechando
su fama, en 1930 decidió iniciar una gira por Estados Unidos que fue
patrocinada por la agencia Williams Morris.
De este modo participó en diversas carreras en óvalos y otras pistas, hasta que
un accidente la obligó a regresar a Europa.
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El accidente de Hellè Nice en el GP de Sao Paulo de 1936 |
Y fue al
volver a París cuando conoció a Philippe de Rothschild con el que compartió una
relación sentimental durante un tiempo, pero no sólo eso, también compartieron
su amor por los coches y las carreras.
Philippe ya
competía con los Bugattis y le presentó a Hellé a Ettore Bugatti. El Sr.
Bugatti pensó que sería una buena idea agregar a Hellé a su nómina de pilotos
(vamos, como ahora…) y ella aceptó encantada, con una sola condición, no
estaría relegada únicamente a las carreras femeninas, quería competir también
con los hombres.
Así en 1931, a los mandos de un Bugatti Type 35C,
partició en 5 carreras del Grand Prix de Francia y en el Gran Premio de Italia
en Monza.
Su coche era fácilmente reconocible, era el Bugatti azul.
Mujer de
escena, Hellé supo sacar provecho de su belleza y su feminidad al presentarse a
competir contra los mejores hombres del volante y las masas la amaban…
Nunca llegó a ganar un GP, pero siempre estuvo ahí, luchando y compitiendo al
más alto nivel contra los Nuvolari, Caracciola, Chiron, Rosemeyer…
En 1933
participó en el Grand Prix de Monza, una de las carreras más trágicas de la
historia. En ella perdieron la vida tres pilotos, Giuseppe Campari, Baconin
“Mario Umberto” Borzacchini y el conde polaco Stanislas Czaikowski. El grave
accidente en Monza, 1933.
En 1936,
Hellé se desplazó a Brasil con el fin de participar en el Gran Premio de Sao
Paulo.
La carrera
comenzó bien, iba segunda tras el líder Manuel de Teffé, cuando, según se cuenta,
algún espectador lanzó a la pista un fardo de paja (no había barreras de
neumáticos).
Hellé llevaba su Alfa a unos 160 Km/h cuando se vio obligada a realizar una
fuerte frenada, con la mala fortuna de que perdió el control del coche y se
estrelló contra una de las tribunas. Murieron cuatro espectadores y unos 30
quedaron heridos, su cuerpo salió despedido del coche y fue a caer sobre un
hombre, dicen que un soldado, él murió a causa del impacto, pero ella
sobrevivió.
Las imágenes
son escalofriantes…
El Alfa de
Hellé tras el accidente en Sao Paulo
Pasó tres
días en coma y a los dos meses recibió el alta. A raíz de esto se convirtió en
una heroína del país y muchas niñas llevan su nombre, Helenice o Elenice.
En 1937
intentó volver a la competición, pero, por falta de apoyos financieros, no pudo
participar en la legendaria Mille Migllia, y en el prestigioso Gran Premio de
Trípoli, sólo pudo participar en la carrera femenina organizada por Lubricantes
Yacco, formando equipo con Claire Descollas, Odette Siko (capitana del equipo)
y Simone des Forest.
Lograron establecer 10 records mundiales y 15 internacionales de velocidad en
la clase C, recorrieron más de 32.000 Km. y lograron el record de 10 días y 10
noches, a una velocidad media de 139,99 Km/h. El coche se llamaba “Claire” en
honor a Claire Descollas que tuvo que abandonar (al final Vettel no es tan
original
)
En 1938 y
39, Hellé estuvo compitiendo en Rallyes a la espera de volver al equipo
Bugatti, pero Jean Bugatti tuvo un accidente probando un 57C y llegó la Segunda
Guerra Mundial.
Hellé pasó
la guerra en Niza junto a uno de sus amantes y cuándo esta acabó se presentó al
primer Rallye de Montecarlo, en 1949.
En la presentación del evento Louis Chiron la acusó de haber colaborado con la
Gestapo y su carrera automovilística y su vida social tuvieron un abrupto
final.
Cómo se ha
demostrado más tarde, estas acusaciones no tenían ningún fundamento y menos
viniendo de Chiron que compitió alegremente con el equipo Mercedes-Benz durante
los tiempos del nazismo y bajo la enseña de la Svástica.
A raíz de
estas acusaciones Hellé y sus logros deportivos, quedaron casi borrados de los
registros, sus amigos y amantes la abandonaron, se arruinó y acabó sus días
bajo la caridad de una organización de auxilio para artistas.
Murió en Niza, sola, con un nombre supuesto para ocultarse, en 1984.
Sus cenizas se enviaron a su hermana a Sainte-Mesme, cerca de donde nació y
están allí, sin que se mencione su nombre verdadero ni casi su nombre
artístico, Hellé Nice.
Las
acusaciones de Louis Chiron nunca se pudieron demostrar y la escritora Miranda
Seymour, autora de la biografía de Hellé Nice, llegó a preguntar a las
autoridades alemanas al respecto. Hellé Nice nunca fue una agente de la
Gestapo, mientras que Chiron fue utilizado como propaganda del régimen junto
con su coche del equipo Mercedes para probar la superioridad racial, mientras
que su competidor René Dreyfus, judío, no podía superarle.